Las Tres Culturas

Seminario

Matthew Henry on Unsplash">

1.1. Objetivos generales



Hablar de las tres culturas en España es referirnos a la hebrea, la cristiana y la islámica. Si habláramos en cualquier otro lugar de tres culturas sin más, de tres grandes culturas, pensaríamos en la cultura oriental, la occidental y la islámica. Si tuviéramos que dividir el globo en «grandes culturas», hablaríamos de esas tres, incluyendo en la oriental las culturas asiáticas, especialmente las de China, India y Japón, en la occidental a las culturas eslava, latina y anglosajona, y en la islámica la de los pueblos que leen el Coran, desde Marruecos y Senegal hasta Indonesia. Las culturas se generan y se transforman donde quiera que un grupo humano se constituye como autosuficiente, se autonomiza y crea sus propios modos de vida, incluyendo la lengua, y da razón de sí mismo formando su propia religión. La lengua y la religión aparecen como los factores de mayor poder identitario dentro de una cultura porque son los factores culturales mediante los cuales cada grupo humano puede dar razón de sí mismo, de su origen, de su presente y de su destino.

Por otra parte, la lengua y la religión son también los factores que permiten con mayor frecuencia y facilidad trazar la genealogía de las culturas. A pesar de que tendemos a ver cada cultura como autónoma y en difíciles relaciones con las demás, lo más frecuente es que, trazando el árbol genealógico de todas ellas, se llegue, como en las especies biológicas, a un filum común, como el de los cordados o el de los artrópodos, por ejemplo. Así podríamos hablar también de cultura oriental y de cultura occidental, conscientes de que hay numerosas especies dentro de cada filum. Hay un parentesco entre las lenguas occidentales y las orientales a través de la lengua indoeuropea, y es posible que haya relaciones de parentesco entre la lengua indoeuropea y las lenguas semitas de los actuales pueblos islámicos, localizables entre el 15 y el 10 milenio a C.

Pero las lenguas pertenecen a un nivel de conciencia mucho menos actual y menos accesible que la religión a la hora de identificarse cada individuo con su
grupo social. La religión es un factor mucho más a mano en la conciencia de los individuos, y sus símbolos son más familiares y están revestidos de un valor más elevado y más íntimo. También la religión es mucho más vulnerable que la lengua, y resulta mucho más fácil ridiculizar una imagen o un libro sagrado que unos verbos irregulares o unas secuencias fonéticas.

La comunicación entre las culturas se establece por el procedimiento obvio de aprender las lenguas de las ajenas para poder hablar con los individuos pertenecientes a ellas. Nadie se siente traidor ni apóstata por aprender una lengua extranjera, pero puede ocurrir que se sienta ambas cosas por adorar a dioses extranjeros, y frecuentemente ha ocurrido así en el pasado. Pero cuando se descubre que se cree en «los mismos» dioses, los individuos recíprocamente ajenos se sienten mucho más próximos. Sus intimidades parece como si se acercaran, como si hubieran estado cerca desde mucho tiempo antes y se descubre ahora. A diferencia de lo que ocurre con las lenguas, no hay trazas de ancestro común entre las religiones occidentales y la orientales, entre las religiones de origen cristiano y las de origen budista. Buda se toma con el fundador de budismo de India, China y Japón, y Jesucristo como el fundador de los diferentes cristianismos del mundo occidental. Pero no se puede establecer ninguna relación entre Buda y Jesús.

En cambio, sí se puede establecer una relación entre las religiones occidentales y las religiones islámicas. Ambas derivan de la religión hebrea, y, más en concreto, ambas se unen en un punto histórico concreto, que es la figura de Abraham, datable hacia mediados del siglo XIX a C., o sea, a comienzos del segundo milenio aC. Las religiones de las tres culturas, judaísmo, cristianismo e islam, son religiones abrahámicas, proceden de Abraham, padre de todos los creyentes, y han surgido mediante una escisión violenta y conflictiva con su tronco.

El examen de la escisión de las tres culturas desde el punto de vista de la escisión de las tres religiones, permite ver hasta qué punto hay un espíritu común y originario en ellas, a pesar de la cantidad de sedimentos de diversidad que la historia ha ido depositado en cada una de las tres. En cada una de las tres culturas y en cada una de las tres religiones. Y como el tiempo es el principio de individuación, de constitución de las especies como autónomas y diferenciadas, también lo es de las culturas y de las religiones. Pero, al contrario de lo que ocurre con las especies, la diferenciación y el tiempo pueden dar lugar a una relación interfértil de las culturas y las religiones entre sí. No hay estudios en este texto sobre la relación entre las religiones abrahámicas y las orientales, aunque en España Raimon Panikar ha dedicado mucha atención a este tema y ha señalado la equivalencia homeotética entre las figuras de la trinidad cristiana y las figuras del dios brahma, llegando a mostrar hasta qué punto los teólogos cristianos y los hindúes pensaron «lo mismo» y creyeron en «lo mismo».

El examen de estas identidades genealógicas y de la génesis de la diversificación, permite una mejor comprensión y favorece un recíproco entendimiento entre esas culturas que, relacionadas de modo violento y opresivo tantas veces durante tanto tiempo, ahora manifiestan también, entre muchos de sus representantes, una voluntad de acercamiento y comprensión. Europa está amasada con las lenguas y creencias de los cristianos y los judíos, y ha tenido sus fronteras fijadas por los pueblos que creen en Alá y hablan lenguas semitas. Pero a partir del siglo XXI Europa y América, el occidente, son territorios con una presencia cada vez más viva de fieles de Alá, en diálogo y a veces en conflicto con los creyentes en Yahweh y en Jesucristo.

El estudio del pasado común de esos files, de la escisión entre ellos, de las relaciones que han establecido históricamente (pacífica y hostiles), y de las relaciones actuales, es una contribución que puede ser muy útil para la compresión entre todos.

1.2. Objetivos particulares



1. Estudio de las condiciones que hacen posible el diálogo entre las Tres grandes religiones del área mediterránea.

2. Investigación de las diferencias entre tales religiones, los puntos de encuentro ya conseguidos, y los obstáculos insuperables para tal diálogo.

3. Investigación sobre la Europa contemporánea y su futuro. El Islam y la secularización.

4. Publicación de los resultados.